Resolución de conflictos
Más de una vez nos ha tocado a cada persona y sin importar la edad que tengamos, aquello de que nos enojamos, nos agitamos, gritamos o reaccionamos fuertemente y de una forma inesperada ante alguna persona, situación o circunstancia que nos "ha sacado de nuestras casillas".
En torneos de ajedrez no es la excepción a esto que si no nos ha pasado a nosotros, le ha pasado a alguien que ni lo hubiéramos pensado que le pasaría. Es el caso de un buen jugador que tenía un buen elo: 2000. Y estuvo jugando tranquila y pasivamente con jugadores de menor elo: 1700. La situación se puso más crítica cuando jugando más partidas, el jugador de 2000 no lograba ganarles y en una de esas partidas reaccionó con furia ante su contrincante volcándole todas las piezas y gritando "¡te has empeñado en hacerme trampa!"... y sale de la sala furioso y hasta al árbitro le ha tocado la afrenta y falta de respeto. Al día siguiente del torneo, el jugador elo 2000 se disculpa con los jugadores y el árbitro y entra en sus cabales, pero el susto de su inesperada conducta del día anterior ha suscitado la sospecha de que no vuelva a suceder el día de hoy... ¿Por qué ha pasado esto en un jugador que siempre conservaba la cordura y la serenidad?
En muchas ocasiones ha pasado esto en jugadores que no les pasa la idea de "perder una partida".
¡¿Qué explicación encontramos ante esta conducta?!
Goleman en su libro Inteligencia emocional plantea que todas las personas tenemos dos mentes:
- Una mente que piensa, es la parte racional, la parte consciente.
- Y otra mente que siente, de ésta se genera un conocimiento más impulsivo y poderoso, pero a la vez más ilógico.
estas dos mentes buscan un equilibrio: "La emoción alimenta las operaciones de la mente y la mente a veces censura las entradas procedentes de las emociones".
¿Qué es el "secuestro emocional"?
Es precisamente cuando aparecen las pasiones y este "equilibrio perfecto" empieza a resquebrajarse y la mente emocional se impone a la mente racional.
Cuando estamos secuestrados emocionalmente nos encontramos respondiendo de manera automática ante estímulos y estas respuestas, muy a menudo, son imprecisas puesto que no han pasado el escrutinio del análisis racional.
Este mecanismo era necesario para la supervivencia en el pasado. Cuando una persona veía un león no le daba tiempo a pararse a pensar y procesar qué es lo que debería de hacer, sino que automáticamente su cuerpo le daba órdenes de “huida” o de “enfrentarse”; pero en la actualidad, este proceso no es tan necesario y nos produce, en muchas ocasiones, resultados no tan deseados. Muchos arrebatos cuando perdemos una partida, en discusiones de pareja, de amigos, actuamos de una manera que nada tiene que ver con nosotros debido a que toda nuestra atención se encuentra dirigida a dar una respuesta emocional, pero pasado ese tiempo comenzamos a racionalizar y somos capaces de realizar un análisis de la situación.
Para poder controlar este secuestro emocional es fundamental entender que antes de que éste se produzca se genera un desbordamiento emocional. Algunas estrategias para prevenirlo son:
- Atender las manifestaciones físicas
- Detectar los sentimientos y analizarlos.
- Practicar la meditación consciente.
Estas son algunas técnicas para lograr relajarnos:
RESPIRACIÓN DIAFRAGMÁTICA. Consiste en llevar el aire al diafragma mediante los siguientes pasos: 1. Coloca una mano en el abdomen y otra en la zona media (esto te facilitará el aprendizaje). 2. Dirige el aire al inspirar hacia el abdomen 3. Retén unos instantes el aire sin que haya presión. 4. Cuando sientas la necesidad de expulsar el aire, hazlo relajando tu vientre (este se “desinflará” y las manos bajarán con él).
RELAJACIÓN MUSCULAR PROGRESIVA Es un tipo de relajación que se basa en aprender a discriminar y sentir las diferentes sensaciones de tensión y distensión de grupos musculares: 1. En un estado de relajación procederemos a tensionar una parte del cuerpo (por ejemplo el brazo). Lo tensaremos durante 5/10 segundos. 2. Prestaremos atención a la sensación de “tensión”. 3. Relajamos el brazo durante unos 30 segundos y volvemos a prestar atención a la sensación de “distensión”.
Tipos de distorsiones cognitivas
El secuestro emocional puede estar favorecido por una o más de estas distorsiones cognitivas:
ABSTRACCIÓN SELECTIVA: Conceptualizar una experiencia basándonos únicamente en un detalle, desestimando el contexto y dejando al margen otra información más relevante. “Julián ha hecho una gran partida pero aun así él está rabioso y piensa que jugó fatal porque se le escapó únicamente un doble que le hizo su rival, pero al final consiguió salvar la posición e imponerse”
GENERALIZACIÓN EXCESIVA (Pensamiento todo o nada): Consiste en extraer una regla general o una conclusión basándose en algunos detalles y aplicándolo a otras situaciones, tanto similares como diferentes. Suelen aparecer vocablos como siempre, nadie, nunca, jamás, todo, nada… “He perdido contra Ricardo, jamás conseguiré ganar a gente con más de 2000 de elo”
INFERENCIA ARBITRARIA: Sacar conclusiones sin evidencia empírica suficiente o con una evidencia en contra. Por ejemplo, leer la mente o adivinación del futuro. “Estoy segura que el torneo de este sábado me va a salir fatal”
MAGNIFICACIÓN Y MINIMIZACIÓN: Aumentar o disminuir el grado de significación de un acontecimiento. “Hice 7 de 7 en el torneo de mi Comunidad, fue demasiado fácil y no tuve que pensar nada”
PERSONALIZACIÓN: Tendencia a atribuirse a uno mismo sucesos o acontecimientos externos sin datos objetivos o suficientes. También se le conoce como culpabilidad. “El profesor ha venido hoy muy enfadado y yo le estoy haciendo enfadar más porque no he traído mis deberes, es sólo culpa mía”
PENSAMIENTO ABSOLUTISTA Y DICOTÓMICO: La tendencia a categorizar las experiencias en polos opuestos o extremos. “Siempre juego o muy bien o muy mal”
SOLUCIONES ANTE LAS DISTORCIONES COGNITIVAS
Es fundamental identificar los patrones de pensamiento distorsionado que impiden el análisis objetivo de las situaciones. Pensar de modo razonable y con criterios lógicos contribuye a entender mejor los efectos emocionales que determinadas situaciones, comportamientos u objetos producen en nosotros.
Algunas estrategias para cambiar este tipo de pensamientos son:
Detectar, identificar y cambiar los pensamientos automáticos. Una estrategia que solemos emplear a menudo en la clínica es pedir a los pacientes que realicen un auto-registro en el que deben anotar cada uno de los pensamientos que le vienen a la mente, identificar las situaciones a las que están asociados, qué emoción sienten y que valoren del 0-10 la intensidad de dicha emoción.
Cambiar los pensamientos distorsionados: Una vez que somos conscientes de qué pensamientos automáticos tenemos estamos en disposición de empezar a cambiarlos. Para ello podemos utilizar la técnica de las tres columnas, en las que anotaremos el pensamiento automático que nos viene a la mente, lo clasificaremos en el tipo de distorsión que estamos cometiendo (sobregeneralización, personificación, etc.) y en la tercera columna plantearemos un pensamiento alternativo a esta distorsión.
2. Aptitudes y actitudes frente a los problemas.
El término afrontamiento o coping se ha empleado con diferentes sentidos:
Como una reducción del estado de estrés (cuando desaparece la sintomatología física del estrés se dice que existe coping).
En psicofisiología, este término hace referencia a la forma de orientar la conducta hacia estresores de laboratorio, es decir, el grado de control que tiene un sujeto sobre un estímulo en una situación de laboratorio (Obrist) Actualmente, el afrontamiento se está relacionando cada vez más con las dimensiones de evaluación cognitiva de una situación y está empezando a haber bastante consenso entre los profesionales sobre el papel tan importante que juega el afrontamiento, como un componente mediador entre las circunstancias estresantes y la salud. Es importante diferenciar lo que se conoce como “estrategia de afrontamiento” y el “estilo de afrontamiento”.
El afrontamiento debe separarse de los resultados. No existen procesos de afrontamiento universalmente buenos o malos, sino que dependen de muchas otras variables como es la propia persona, la situación, el tipo de estrés… es por ello que el término de afrontamiento se debe emplear indistintamente que el proceso sea adaptativo o no, eficaz o ineficaz.
El afrontamiento es dependiente del contexto (no es visto como una disposición estable).
Algunas estrategias de afrontamiento son más estables que otras.
Existen dos funciones principales de afrontamiento: Focalizado en el problema y focalizado en la emoción.
- Afrontamiento orientado a la tarea: Es un estilo racional, es decir, la atención se centra en el problema: se buscan los motivos, se generan soluciones y se prevén sus consecuencias.
- Afrontamiento orientado a la emoción: Es un estilo emocional orientado a manejar o modular la respuesta emocional y ser capaz de reducir la activación fisiológica.
El afrontamiento depende de la evaluación respecto a la posibilidad de que pueda o no pueda hacerse algo para cambiar la situación.
3. Comprensión de situaciones que se producen en el ajedrez.
El ajedrez esconde un gran potencial para trabajar otras materias como por ejemplo, en el ámbito educativo las matemáticas, la lengua; en el ámbito de la salud como un entrenamiento cognitivo para trabajar las funciones ejecutivas que están dañadas en una serie de trastornos psicopatológicos como las demencias, las esquizofrenias, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), etc.
Pero… ¿podemos trabajar la inteligencia emocional a partir del ajedrez? La respuesta es que sí.
Esto se logra involucrando en el juego y desempeño del ajedrez algún o algunos elementos en los que intervenga la emoción. En mi caso he creado "las historietas de ajedrez", en ellas el jugador principiante se va involucrando en la temática del juego por medio de una trama, ya sea de historia, cuento o películas que son muy conocidas y emocionantes como "Star Wars", Marvel, Harry Potter, etc.
A continuación pongo el ejemplo de una "historieta de ajedrez"
Capítulo 3: “La
barrera infranqueable”
Recordemos: El capítulo 2: El desafío del caballo
blanco. El Rey negro se quitó del jaque que le amenazaba un caballo blanco.
Nuestros héroes continuaron con ideas nuevas y
ahora surge un nuevo desafío…
J Capítulo 3: Una barrera de peones negros y
dos alfiles del mismo bando tienen un dominio muy peculiar en el tablero… ¿qué
pasará en este interesante capítulo?
Toca el turno a Blancas…
-Evalúa las fortalezas y debilidades de cada
bando
-Piezas que están encerradas ¿Cuáles son?
-Piezas que pueden capturar a otras y pueden obtener ventaja…
-Revisa los 2 movimientos posibles que podrían suceder…
-En esta parte también se introducen preguntas como:
¿Cómo te sientes si fueras el Rey Negro?
¿Cómo te sientes si fueras la Dama Blanca?
En la práctica se logra que los jugadores se involucren emocionalmente en la partida y evitar que sólo se muevan piezas sin ton ni son. El objetivo es llegar a "sentir" si fueran piezas cómo actuarían y como procederían en cuestión de lo que se les narra en la historieta.
4. Ajedrez y autocontrol.
“Conquístate a ti mismo, triunfador no es el que vence a los demás; sino el que se conquista y se controla a sí mismo”
Etimológicamente la palabra autocontrol viene del griego “auto” que significa sí mismo y del francés “contröle” que significa dominio, control, obediencia. Hace referencia a la capacidad de dominar nuestras propias emociones, comportamientos, deseos y estar tranquilos en una determinada situación. Una persona con autocontrol puede manejar sus emociones y regular su comportamiento. Por otro lado, también entendemos el autocontrol como una herramienta que nos permite, en momentos de crisis, distinguir entre lo más importante (aquello que perdurará) y lo que no es tan relevante (lo pasajero).
Algunos componentes básicos del autocontrol son:
* Control de las emociones:
Este es uno de los elementos que quizá sea más difícil del autocontrol puesto que somos seres emocionales y en muchas ocasiones nos dejamos llevar por impulsos antes de que podamos controlarlos racionalmente. Pensar de una manera positiva evitando que nos gobiernen emociones y pensamientos negativos es todo un hábito que debemos ir adquiriendo; el primer paso para ello es analizar y ver la manera en que solemos reaccionar ante tales situaciones. En el ajedrez en muchas ocasiones nos gobiernan este tipo de emociones y pensamientos “tóxicos”, comenzar a cambiar nuestro autodiálogo interno eliminando los debo de, tengo que…puede ser una estrategia para sacar más productividad a nuestro rendimiento.
* Control de la actitud:
No es sólo intentar estar bien cuando todo nos va mal, es mucho más que eso. Es ser personas únicas, con valores firmes y no dejarnos llevar por “la multitud”, caminar con paso firme hacia el éxito buscando mantener el equilibrio o la armonía necesaria para preservar nuestra personalidad. Una de las cualidades que más destaca y que diferencia en el ajedrez a los que llegan a un nivel alto es la capacidad de mostrar la misma actitud ante las victorias y las derrotas, no se “dejan arrastrar” por las situaciones negativas y son capaces de sacar provecho a una derrota; y lo mismo ocurre ante las victorias, no se enorgullecen y presumen ante el resto de ellas sino que mantienen los pies en el suelo.
* Control de los nervios:
El nerviosismo es un patrón de comportamiento natural del hombre, pero puede llegar a ser patológico cuando nos desborda y comienza a interferir en nuestra vida diaria. ¿Quién de nosotros nunca ha perdido los nervios en una partida? Parece que la mano, las piernas, los pies cobran vida y se mueven ellos solos, somos capaces de escuchar el corazón, la respiración se acelera… Es un proceso normal y es casi inevitable eliminarlo, pero sí que podemos controlarlo mediante la utilización de técnicas de desactivación fisiológica y de reestructuración cognitiva vistas en anteriores puntos.
* Paciencia con uno mismo:
Dos de los elementos más importantes son la paciencia y la persistencia. Como dice el refrán: “El que persevera alcanza su meta, recuerda que para triunfar hay que tropezar”. Si mantienes una actitud firme hacia el éxito y persistes ante los problemas, te levantas si te caes, tomas los fracasos como una oportunidad de aprendizaje, podrás decir que eres capaz de dominarte a ti mismo.
Como les suelo decir a mis alumnos ¡No siempre podemos ganar, si no imagínate qué juego tan rollo sería!, a lo que la mayoría me contestan “pues a mí, María me gustaría ganar siempre así no lo paso mal cuando pierdo”. Y ante esta respuesta les hago reflexionar: “Pero seguro que cuando ganas valoras mucho más el esfuerzo que has invertido que si no conocieras la derrota”. Y normalmente se produce un silencio y al final me contestan: “sí, puede ser”.
Trabajar la derrota es importante en el juego del ajedrez como hemos visto en otros temas, pero se hace relevante en niños pequeños que están acostumbrados a ganar la mayoría de las partidas y torneos, porque no conocen lo que es la derrota, “el fracasar”, el aceptar que alguien es mejor que ellos. Si comenzamos a trabajar con ellos desde muy pequeños este tema les haremos muy fuertes a nivel psicológico con una gran capacidad de tolerar la frustración ante las adversidades tanto en su vida ajedrecística como en su vida diaria.
Existen una serie de técnicas que podemos poner en marcha ante esas situaciones que nos generan estrés y nos hacen perder los nervios.
Se trata de un conjunto de pautas muy sencillas que consiguen que nos calmemos y no nos dejemos guiar por nuestros impulsos, algunas de ellas son:
Tiempo fuera: Ante una situación conflictiva o que nos agota psicológicamente, es necesario abandonar la situación, parar a pensar y tomar aire evitando actuar de manera impulsiva y recuperando la “sensación de autocontrol” sobre nosotros mismos.
Recordar tus virtudes y éxitos: Reafirmarte en tus puntos fuertes y virtudes es una de las estrategias más eficaces para gestionar los sentimientos. Se ha visto que las personas con un mayor control emocional utilizan la autoafirmación cuando la intensidad de sus emociones es todavía baja y tienen tiempo de buscar otros puntos de vista a una determinada situación. Por ejemplo, si en una partida de ajedrez nos hemos dejado una pieza, en lugar de autoinculparnos y machacarnos con pensamientos negativos podríamos decir que hacía mucho tiempo que no cometía un error de este tipo.
Distraer la atención hacia un estímulo concreto: La técnica de la distracción consiste en aprender a desvincularnos de una emoción negativa centrándonos en pensamientos neutrales. Es una técnica que en un primer momento puede resultar eficaz, pero a la larga puede llegar a ser contraproducente, es por ello que debe utilizarse en momentos puntuales.
Posponer la hora de preocupación: El intentar suprimir una emoción o pensamiento es una estrategia contraproducente porque lo único que estamos consiguiendo con ello es que nos vuelva con mayor intensidad y si quiere comprobarlo haga el siguiente experimento: cierre los ojos durante un minuto e intente no imaginar un oso rosa. ¿Qué ha estado imaginando? Estoy segura que su respuesta es “el oso rosa”; y es que si a nuestro cerebro le decimos que “no piense en X cosa”, él entiende “piensa en X cosa”, eliminando la partícula no. ¡Así que mucho cuidado en los mensajes que se dice así mismo!
Como el suprimir es una técnica incorrecta, ¿por qué no probamos a reservar un momento del día para preocuparnos? Posponer todas nuestras preocupaciones a esa “hora “hará que las emociones que las acompañen afloren con menor intensidad”.
Escribir un diario de tus emociones: Escribir sobre nuestros pensamientos y sentimientos más profundos ha demostrado ser muy eficaz a nivel psicológico Tener un diario emocional sobre lo que vamos sintiendo a lo largo del día, la semana en determinadas situaciones ayuda a reducir la recurrencia de pensamientos negativos.
Busca un espejo: Numerosos estudios han demostrado que cuando nos vemos reflejados en un espejo somos capaces de observarnos desde una perspectiva más objetiva y conseguir separarnos por unos momentos de nuestra emocionalidad; es por ello, que cuanto más conscientes somos de lo que estamos haciendo nuestra capacidad de controlar las emociones aumenta y nos ayudará a comportarnos de una forma más sociable.

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